proceso-del-duelo-blog
Experiencias Personales | Testimonios

Mi proceso de duelo

Mi proceso de duelo empezó un 25 de junio de 2018, un día después de San Juan, Fiestas del pueblo y el santo de 4 de nuestros familiares al recibir la llamada de mi hermana Juana M.ª

¿Micaela ya estás en casa?

¿Si, por qué?

Tendrías que venir a Cala Bona, ha pasado una cosa. 

¿Qué ha pasado?

Con voz acongojada y sin casi poder pronunciar palabra me contesto: Lo que no queríamos que pasara.

¿Pero qué ha pasado?

Se han encontrado a Manolo muerto 

¿Dónde?

Enfrente del Bip de Cala Bona.

Empecé a temblar y sentir unas fuertes palpitaciones, me cambié de ropa como pude, ya que terminaba de llegar de trabajar y nos dirigimos mi marido y yo al lugar.

Allí estaba mi hermano tendido en el suelo, tapado con una manta térmica y acompañado de mis padres y hermanas, en aquel momento no nos dejaron acercarnos, deseábamos destapar y ver su rostro. Después de un largo proceso con los trámites de papeles, los cuales llevo a cabo mi hermana, dejaron acercarse a mi madre, le destaparon pidiéndola que no le tocase, yo de lejos me intente acercar lo máximo que se me fue posible, por lo que percibimos al ver su rostro, que transmitía paz y tranquilidad, sus manos estaban relajadas.

Me quise aferrar a esa imagen, pero fue inútil, ya que cuando se lo llevaban en el furgón de la funeraria me desmorone por completo.

Aquella noche fue larguísima, como muchas que vendrían a continuación, me faltaba el aire, me oprimía el pecho, no podía dar credibilidad de lo sucedido, que mal habíamos hecho para tal desgracia.

A partir de ese día, mi cuerpo hizo un gran cambio, empecé con hipertensión, ansiedad, poco apetito y mucha angustia, me empezaron a medicar y a recetar ansiolíticos los que tuve que abandonar al poco tiempo al no ser compatibles con mi trabajo.

Empecé a notar que una parte de mí se había ido con Manolo, siempre amigo, hermano y confidente. Los días se me hacían eternos, llegaba al trabajo con los ojos hinchados, sin ganas de hablar con mis compañeros, me sentía perdida por saber que ya no estaba entre nosotros, se había llevado gran parte de mí.

Intentaba encontrar consuelo cuando la crisis de ansiedad, por lo que me dirigía a la playa que hay próxima a mi casa, allí podía llorar y gritar con libertad sin causar dolor a nadie. Necesitaba soltar toda esa rabia que tenía metida tan dentro.

Empecé a tener días con pena aguda y otros que parecía ver el final. Como el mar que ves en principio y no sabes dónde está el final.

Tarde bastante tiempo en darme cuenta de que necesitaba ayuda, pero en esos momentos no me dejaba ayudar, era mi duelo, mi dolor, creía que lo tenía que hacer yo sola y superarlo por mí misma. 

Un día decidí acompañar a mi hermana Juana Mª a terapia, ya que hacia un largo tiempo que acudía junto a mi madre y otra hermana Tamara. Me costó decidirme, pero una vez allí todo fue distinto. Al principio me costaba abrirme y hablar, pero poco a poco iba cogiendo confianza, por lo que se me hizo más fácil recibir ayuda.

Tome muy a pecho los consejos de Raquel cómo que «La vida es una transición, somos capullos de los cuales después sale una bella mariposa».

Otros de los que me quedaron grabados: «Cuando tengas una herida no la tapes, déjala que seque».

Pues es lo que he hecho, he destapado mi herida y ahora parece que empieza a secar. Me quedo con lo que he prendido de mi hermano Manolo y su lección de vida.

Me he dado cuenta durante este tiempo que el tiempo, pasa sin control, que la vida hay que vivirla dándose prisa, que las agujas del reloj no se oxidan, que puedo gritar sin rabia y a respirar hondo. Cuidarme y quererme.

Ahora mi duelo es diferente, recuerdo a mi hermano Manolo con nostalgia, pero con alegría por todo lo que me enseñó y viví junto a él, aunque sé que se fue antes que yo, sé que nos volveremos a encontrar…

Me gustaría agradecer a este gran grupo de personas con las que he coincidido en terapia como:

RAFAEL: todo corazón, fuerza, generosidad, siempre buscando información para ayudarse y ayudar a los demás.

VERO: aun con el dolor de la pérdida de su madre, siempre dispuesta en situarse en el lugar de los demás, siendo comprensiva y entrañable 

CATALINA: Gran coraje y valentía después de la pérdida de su marido, una luchadora 

REGINA: Muy fuerte después de perder los padres, una mujer coraje

TAMAR: Todo bondad y nobleza, amor incondicional  

JUANA M.ª: interponiendo lo suyo para ayudar a los demás, luchadora, Una mujer equilibrada 

PETRA: Lucha, coraje, fuerza, valentía, toda definición es poca para ella después de perder a sus padres le ha tocado el más duro la pérdida de su hijo   

RAQUEL: Gran psicóloga, profesional, amante de su trabajo con mucho tacto entrega   

M.ª ISABEL: no pierde ningún detalle, siempre guardando lo mejor y más importante de cada uno de nosotros  

Me llevo este gran equipo de personas, ya que gracias a ellos hoy mi duelo es diferente y con ganas de seguir disfrutando de los que me quedan.

PD: Tu luz siempre brillará en la pupila de los que te queremos.

MICAELA

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *